EL TEATRO VALENCIA: DESDE POLÍTICA A ZALO REYES Y MIGUEL ACEVES MEJÍA

Interior del teatro, foto de la inauguración. Diario La Nación, abril de 1936.

El año 1936 llegaba a un costado de la Plaza Chacabuco uno de los más reconocidos cines que tuvo el Barrio Independencia durante el siglo veinte. Enclavado en un lugar estratégico de la arteria principal, cercano al Hipódromo Chile y a los estadios Santa Laura e Independencia de la Universidad Católica, el teatro Valencia se constituyó, desde su fundación, en un polo de atracción cultural.

Inauguración Teatro Valencia. Diario Ilustrado 1936.

El recinto, con capacidad para 3.000 personas, era propiedad del político y ex ministro alcalde de Santiago, Absalón Valencia, y no solo fue parte de los estrenos del séptimo arte, exhibiéndose en su sala un sin número de películas entre las que cuentan “Ayer como hoy” con un joven actor, Mickey Rooney, “Crimen y castigo” adaptada del libro de Fiódor Dostoievski o “Amores trágicos” y “La calle de La paz”, protagonizada por Charles Chaplin. Sino que también se desarrolló en él otro tipo de eventos, como fue el acto político que dio inicio a la campaña presidencial de Arturo Matte.

Arriba: Cartelera abril 1936, Diario La Nación. Abajo: Diario Ilustrado.

Por otra parte, el teatro Valencia también fue un espacio para la música, de hecho, se convirtió en el lugar que acogió a espectáculos de tango durante la década de los años cuarenta y cincuenta con las orquestas de Natalio Russo y el cantante argentino Alberto Castillo, con su particular fraseo humorístico y arrabalero. Al argentino se suman los cantantes Lucho Gatica y Palmenia Pizarro, con una estación del debutante Boris Leonardo González Reyes, más conocido como el “Gorrión de Conchalí”.

Alberto Castillo. Fuente Spotify.

Será en un artículo del portal Música Popular, que Zalo Reyes recordará al recinto de plaza Chacabuco: “Yo canté en ese Teatro Valencia”, comenta el cantante al cumplir sus 68 años. Canté hace mucho tiempo allí, el año 77 o 78 tal vez.”, “Antes del Festival de Viña yo cantaba vistiendo un ambo. Así me presenté en el Teatro Valencia. Yo había cantado con Capablanca, vistiendo una capa blanca, y había grabado un disco con el nombre de Nahum, que no tuvo éxito. Mi ídolo era Germain de la Fuente. Yo era entonces un crooner. Cantaba de todo, rock and roll, baladas, boleros, begin, distintos ritmos. Pero no tenía orquesta sino distintos conjuntos que me acompañan un día y otro. Uno llegaba, ensayaba en el día y actuaba en la noche”.

El vínculo de Zalo con el Teatro Valencia, de acuerdo a la investigación del periodista Iñigo Díaz, venía de mucho antes, cuando siendo un niño en Conchalí ya asistía a sus funciones, de hecho, recuerda que, “iba a ver las películas de Elvis Presley, Cantinflas, Marisole. Solo o con mis amigos del barrio, en el 75. Comprábamos marraquetas con ají y nos poníamos en la galería, mientras mis hermanas mayores Rocío y Gloria, que eran más pitucas, estaban en la platea. Y nosotros le aguábamos la fiesta que tenían con sus pololos”.

Carátula del disco Motivo y Razón

Una historia perdida y casi desconocida de este teatro durante la década de los cincuenta fue la actuación del nacido en Juárez, México, Miguel Aceves Mejía, quien destacaba por ser parte de la época dorada del cine mexicano. Reconocido como un cantante versátil, incursionó en todos los géneros folclóricos de México. Contemporáneo del también actor Jorge Negrete, el “Rey del falsete” como también fue conocido Aceves Mejía, fue un fiel exponente de la música ranchera y logró, junto a Negrete hacer que esta música fuera conocida en distintos lugares del mundo.

Diario La Nación 24 de agosto de 1954.

En efecto, el cantante y actor, se presentó en distintos lugares de Santiago, en los Teatro Portugal y Gran Avenida, en la confitería Goyescas del centro de Santiago y, por cierto, en la Plaza Chacabuco, en el teatro Valencia el día martes 24 de agosto de 1954. La gira relámpago juntaba al cantante con la Compañía Nacional de comedias Flor Hernández con la presentación de la obra “Desamparada”, actuando el mexicano en uno de sus actos. Allí, los entusiastas asistentes, con gran presencia de público femenino, pudieron ver de rodillas cantar la “plegaria ruega por nosotros.” Y otras famosas canciones de moda como eran: «Gorrioncillo pecho amarillo«, «Corrido de Pancho Villa» y «El jinete«, que fueron parte del gran legado de Aceves Mejía en la escena artística de México y que pudo ser disfrutado por miles de personas del barrio Independencia.

Diario La Nación 25 de agosto de 1954.
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