La obra publicada por Editorial Trayecto fue reconocida con la medalla de plata en los International Latino Book Awards por abordar la primera menstruación desde la mirada de una niña de 10 años.

Paola Inostroza recibió la medalla de plata en el 27º International Latino Book Awards (ILBA), uno de los certámenes más grandes de literatura latina en Estados Unidos, en la categoría Best Educational Chapter Book por su libro infantil Terror en Halloween, publicado por Editorial Trayecto.
El reconocimiento llegó a finales de octubre, cuando muchas niñas y niños se preparaban para celebrar la misma fiesta pagana en la que se sitúa esta sangrienta historia que habla, desde una mirada lúdica, sobre los síntomas y miedos que invaden a Lu, una niña de 10 años, al enfrentarse a su primera regla.
Narrado en primera persona con un estilo de diario de vida, el libro también contiene algunos consejos sobre cómo tratar las molestias del ciclo menstrual y un calendario para llevar un registro, además de un apartado con preguntas interactivas para reflexionar y un espacio donde las pequeñas lectoras pueden escribir sus experiencias. Todo ello acompañado por las ilustraciones de Coromoto, ilustradora venezolana radicada en Chile, cuyo trazo refuerza el tono amoroso y cotidiano del relato.
Profesora de lenguaje de formación, Paola comenzó a escribir en 2023 y desde entonces se interesó por abordar temas complejos de la infancia integrando componentes didácticos a sus historias, pero nunca imaginó que su primer libro la llevaría a este escenario. “Postulé sin muchas expectativas, no creía que tuviera chance”, confiesa.
El cuento fue publicado ese mismo año, a los pocos meses de que esta autora se preguntara qué hacer con los más de 30 que había acumulado en tan corto tiempo. Una vez hechas las averiguaciones y seleccionada la editorial, pidió orientación a su familia para que la ayudaran a elegir por cuál de ellos empezar.

Un tema tabú
La selección familiar recayó en Terror en Halloween, que nació inspirado en su hija mayor y en una necesidad muy concreta: “Cuando le llegó su menarquia me di cuenta que faltaba quizá un poco de recursos para apoyarla en ese proceso de cambio. Entonces le compramos libros, pero eran libros muy técnicos, para niñas más grandes, y con mucha información que ella no entendía”, recuerda.
A pesar de haberse arrepentido una vez lo publicó, pues asegura que es un tema “muy difícil vender”, porque “los adultos todavía lo ven como un tema tabú”, afirma que los comentarios de aquellos padres y madres que confían y lo compran no son más que de agradecimiento.
“Me escriben y me dicen: «Paola, estoy súper agradecida, mi hija está emocionada y quiere vivir su menstruación». Como que las niñas se empoderan en cuanto al tema, porque ya están preparadas e informadas para saber que viene, entonces abordan miedos como: ¿y me va a pasar esto?, ¿no me va a pasar aquello? Entonces se abre un diálogo bonito en la familia”.

“Comencé a escribir por una necesidad psíquica, como una forma de expresarme”
Tras años desconectada de la pedagogía y dedicada fundamentalmente a la crianza de sus hijas, Paola encontró en la escritura una forma de sanar y reconectar con su vocación. Su primer cuento se tituló La sombra de mamá y cuenta en voz de una niña la historia de la madre que convive con una sombra que la persigue todo el día: la depresión. De ahí surgió la idea de seguir escribiendo con una fórmula que según dice “algunos no consideran literatura, sino didactismo”. Pero para ella siguen siendo libros, “aunque con distinto enfoque”.
Tras realizar una especialización en literatura infantil y juvenil, y participar de varios espacios de escritura creativa, el apoyo de su familia y compañeros de los talleres literarios se volvieron fundamentales. “Porque creen mucho en mí y suelen reconocer el talento y las habilidades que tengo, cosa que a mí me cuesta un poco reconocer, porque siempre estoy bajo perfil o pienso que no es para tanto”, revela.
Sobre su participación en dos de los ciclos de escritura creativa liderados por Flavia Radrigán que se imparten los lunes en la Biblioteca Pública, Paola comenta que “es un grupo muy unido, vamos todos remando para el mismo lado y nos retroalimentamos y apoyamos en nuestros distintos proyectos”.

“Publicar literatura infantil es muy caro”
Uno de los problemas a los que se enfrentan los autores que aspiran a publicar literatura infantil es su financiamiento. “Cuando uno envía el proyecto editorial, tiene que costear aparte del libro, la materialidad, el ilustrador, la edición, y todo lo que conlleva”. Por eso es que, con el lanzamiento de su primera novela, Luna Grimstone, previsto para marzo del próximo año, el esfuerzo económico de la autopublicación se convirtió en un tema familiar.
“En realidad estoy arrastrando a mi hermano al mundo editorial porque él es diseñador gráfico, pero en cuanto a ilustración es autodidacta. Entonces, como yo comencé a escribir literatura infantil le dije «te necesito a mi lado porque yo no sé ilustrar», y esa es una desventaja para una escritora infantil, porque la ilustración de por sí es muy cara”.
Por su parte la Editorial Trayecto, quien también se encargará de publicar esta historia de fantasía sobre una niña bruja que debe ocultar su magia, le seguirá proporcionando acceso a espacios de circulación y venta de libros, como ferias, librerías y concursos.

La carrera hacia la próxima meta
Mientras tanto, su primer premio, la medalla de plata que recibió por el segundo lugar en los premios ILBA por su libro Terror en Halloween brilla como un modesto aliciente para continuar su carrera. “Yo no escribo con la necesidad de ser como reconocida ni famosa, sino que escribo porque me gusta escribir, porque es interesante y siento que estoy pagando un poco de deudas conmigo misma en el área profesional, que deje tantos años ahí, congelada”, enfatiza. “Y, bueno, la medalla viene a ser eso, no la veo como un gran premio, sino como algo pequeño que me está impulsando a continuar en lo que estoy haciendo”.
Aun así, reconoce su próximo objetivo con claridad: “Yo quiero ver mi novela en una vitrina, en una librería. Esa va a ser mi siguiente meta, tengo que verla ahí. Entonces tengo que trabajar para que se vea”.