
En octubre del año 1960 se producirá una de Las visitas más ilustres del mundo artístico, que tendrá el Estadio Independencia del Club Deportivo Universidad Católica. Así, a pocos días del inicio de la primavera en el país, comenzará la publicación de las noticas del arribo del cantante Paul Anka.
El joven canadiense, con tan solo 19 años, llegaba precedido de grandes éxitos como la canción “Diana” que había alcanzado el Nº 1 del Billboard de Estados Unidos el año 1957, el cual llegó a vender más de 9 millones de copias. La canción de amor, que en su estrofa más sentida dice “Oh please stay by me, Diana”, era una letra inspirada en su niñera, quien lo cuidaba a sus tiernos 12 años.

El nacido en Ottawa, además, ya había brillado con canciones como “Lonely Boy” que interpretó en una película de bajo presupuesto en el año 1959, alcanzando, al igual que dos años antes, el Nº 1 del Billboard. Del mismo año, es la canción “Put your head on my shoulder” que alcanzó una gran popularidad.

Precedido de esta fama, Paul Anka, llegaba al aeropuerto de Cerrillos concitando una gran expectación por parte de miles de estudiantes que fueron a recibirlo, un suceso que provocó que los periódicos, como el diario La Nación, titulara “En medio de una cimarra colectiva y con desbordes en el aeropuerto llegó Paul Anka”, el medio de prensa prosigue comentando que cercano a las 16.00 horas eran cerca de 3 mil jóvenes de entre 12 a 15 años, la mayoría de ellos vistiendo su uniforme escolar.

Cercano a la hora de llegada del ídolo juvenil se produjeron desmanes, apedreamiento y abollamiento de vehículos, dado que, los estudiantes se subían a estos con el propósito de ver mejor. Carabineros tuvo que pedir refuerzos para calmar el entusiasmo y dos guanacos llegaron a reforzar la seguridad en el antiguo aeropuerto. No obstante, las medidas no lograron impedir que cerca de 300 personas se filtraran e hicieran caótica la llegada del artista, quien a duras penas llegó a la sala de conferencia de prensa, no pudiendo concluir las respuestas a los periodistas y continuando con la misma en la habitación del hotel Carrera, para luego partir a los estudios de radio Minería a ensayar.

El artista estará pocos días en Chile, actuando en Viña del mar y en el estadio de la Universidad Católica. El evento en Santiago era mirado con temor, pues venía precedido por la euforia de los rocanroleros, calcetineras, estudiantes cimarreros y coléricos en el aeropuerto. De allí, que se convocó a más de 500 carabineros para la presentación del día del concierto, el cual estaba organizado por el Departamento de Ayuda al Niño Damnificado Cooperativa-Caritas.

Llegado el día del concierto, la seguridad era una de las prioridades y por ello, guanacos, carabineros a pie, a caballo, en automóviles y en motos resguardaron las instalaciones del estadio. En la retina estaba latente la efervescencia suscitada por el norteamericano en su llegada a Cerrillos. Se pensó en un lleno total, no obstante, la cantidad de personas prevista, fue menor a lo programado por los organizadores. Aun así, cerca de 5 mil jóvenes se dispusieron en las galerías del Estadio de Independencia del club Universidad Católica.

El espectáculo que empezó a las 16.00 horas, tuvo una serie de artistas en la previa a la actuación del cantante canadiense, así pasaron por el escenario, Luis Dimas, Peter Rock y Leo Marini, entre otros. A estos se sumaron los humoristas Firulete y Carlos Helo.
El evento, que, además, tenía como propósito recolectar fondos para la Cooperativa Caritas, en su intento por ayudar a los niños damnificados del sur de Chile, paso a un segundo plano y estériles eran los esfuerzos del padre Cox en representación de la institución para presentar a figuras que apoyaban la causa, como fue el caso del boxeador Arturo Godoy. Definitivamente, el público, venía a ver a Paul Anka y ningún cantante u otra figura de renombre, serían capaz de concitar la atención requerida.

Siendo las 18.00 horas, mientras estaba cantando Nadia Milton, ingresó en un auto negro descapotable el canadiense, quien esperó unos minutos mientras terminaba el espectáculo previo, el cual era ignorado por los asistentes que eufóricos esperaban la actuación de su cantante. Veinte minutos más tarde, ingresó el artista vestido de tonos oscuros y chaqueta con forro rojo, camisa blanca y corbata gris. Saludó con algunas palabras en español y empezó su show que duró cerca de 40 minutos. Canciones como “Diana” y “Adán y Eva”, entre otras, fueron cantadas a coro, mientras un aplauso atronador sonó tras el fin de cada pieza musical. El recital solo se vio interrumpido por una joven que subió, emocionada al escenario a saludar a su ídolo, a quien entregó un ramillete de flores.
La crónica de la época reconoce en Paul Anka a un artista que “canta bien” y que no recurre a los “meneos de cadera” y “trucos incitantes” de un Elvis Presley. Su actuación fue sobria y en cada momento demostró dominio sobre el público asistente.

La despedida, a petición del padre Cox, será con Paul Anka dando la vuelta olímpica al estadio, lo cual provocó el temor de quienes se preocupaban por la seguridad: “aquí queda la tendala”, dirá un carabinero, mas nada de eso ocurrió y el artista pudo recorrer el campo deportivo sobre el descapotable, rodeado por una veintena de carabineros que corrían presurosos. Definitivamente, el público chileno había demostrado un profundo respeto y corrección a la hora de apreciar la voz del cantante.

Paul Anka volvió a Chile en el año 2010 al Festival de Viña del Mar, el que estuvo marcado por el terremoto que impidió realizar la última noche del evento. Posteriormente, ha venido al país en un par de oportunidades, en una de ellas evidenció el gran cariño que lo liga al país por haber estado en sus inicios artísticos. Este año 2025, el cantante y actor de 84 años, cuyas creaciones han sido popularizadas por otros icónicos cantantes como Frank Sinatra y su canción “My way” o “She´s a Lady” de Tom Jones, realizará un show al aire libre en Santiago.