En el Día Nacional del Cuequero y la Cuequera, Independencia recuerda a Alberto Arenas, vecino de la Población Manuel Montt y cultor de las cuecas veguinas, cuya voz y pandero siguen resonando en la memoria popular de la comuna.
Cada 4 de julio, Chile celebra el Día Nacional del Cuequero y la Cuequera, una fecha que reconoce a cultores, músicos, cantoras, cantores y bailarines que han mantenido viva una de las expresiones más reconocibles de nuestra identidad popular.

En Independencia, esta conmemoración también tiene rostro, memoria y barrio. Uno de esos nombres es el de Alberto Arenas, conocido popularmente como el “Guatón Beto”, vecino de la Población Manuel Montt y recordado por su vínculo con las cuecas veguinas, aquellas que nacen del pulso urbano, del comercio popular, de la picardía, del encuentro y de la vida cotidiana en torno a la Vega y el Mapocho.
Según los relatos recogidos en el libro Población Manuel Montt, tranviarios y choferes, una experiencia compartida de vivienda obrera en Independencia, de Dante Figueroa y Annette García, Alberto Arenas fue un hombre querido por su familia, vecinos y amistades. Su sentido del humor, su forma impecable de vestir y su facilidad para alegrar cualquier reunión hicieron de él una figura entrañable dentro de su comunidad.
Pero Beto fue mucho más que un personaje recordado por sus anécdotas. Fue un músico talentoso, dueño de una voz reconocible y de un pandero que acompañó innumerables fiestas, celebraciones y encuentros. Su arte llegó a distintos espacios populares de Santiago, como restaurantes, quintas de recreo y lugares donde la cueca se cantaba no desde la formalidad, sino desde la experiencia viva del pueblo.
Su trayectoria también lo vinculó a importantes nombres de la cueca urbana y chilenera. Fue parte del ambiente musical que acompañó a Segundo Zamora y participó en grabaciones que forman parte de la memoria de la cueca brava, entre ellas trabajos ligados a agrupaciones como Los Chileneros y otros conjuntos que ayudaron a registrar una forma de cantar que durante años circuló de boca en boca, en barrios, mercados y celebraciones.
En la Población Manuel Montt, su recuerdo permanece asociado a la casa, la fiesta, la música y la comunidad. Allí, donde la vida obrera construyó redes de solidaridad y pertenencia, la cueca también fue una manera de reunirse, reconocerse y celebrar.

Por eso, en este Día Nacional del Cuequero y la Cuequera, desde Cultura Independencia queremos recordar a Alberto Arenas, el “Guatón Beto”, como parte de nuestro patrimonio local. Su historia nos recuerda que la cultura no vive solo en los escenarios ni en los grandes archivos: también vive en las poblaciones, en las mesas compartidas, en las voces del barrio y en quienes hicieron de la cueca una forma de memoria popular.
Hoy Independencia celebra a sus cuequeros y cuequeras. Y en esa historia, el nombre del “Guatón Beto” sigue sonando fuerte.