La inauguración de esta nueva exhibición de artes visuales será el miércoles 3 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Biblioteca Pública de Independencia, y podrá ser visitada de manera gratuita hasta el 2 de octubre.

En 1998, un sitio eriazo cercano a la vía del tren en San Bernardo se transformó en el escenario inesperado de una de las series fotográficas del artista visual Lorenzo Segovia. Allí se levantaba el Circo Carioca, un pequeño circo familiar en el que resaltaban sus carpas remendadas, su único carro rodante y presentaciones marcadas por la precariedad.
Una veintena de años más tarde, ese registro vuelve a la luz con la exposición Circo Carioca. Retrato de un circo pobre (1998), una muestra que reúne 20 fotografías en blanco y negro, digitalizadas y recuperadas a partir de negativos originales en 35 mm.
La inauguración de esta nueva exhibición de artes visuales será el miércoles 3 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Biblioteca Pública de Independencia, y podrá ser visitada de manera gratuita hasta el 2 de octubre.

Segovia, quien para los años ’90 no tenía formación artística, comenta que “lo único que sabía de fotografía era lo que había podido estudiar a través de un libro que me compré, de esos libros básicos que es como fotografía paso a paso”. Así, con nociones básicas del funcionamiento de su propia cámara, se aventuró en retratar la vida circense que, por al menos un mes, cohabitó los alrededores de su hogar.
“Para mí es muy gratificante (…) siento que estas fotos han ido envejeciendo bien”, señala el artista, sobre todo pensando en que este fue un trabajo autodidacta. Destaca, a su vez, el valor documental de esta serie fotográfica: “para mí es muy importante porque queda un registro para lo que es nuestra sociedad y las formas de vida que tenían ciertos circos que hoy día ya no están”.
La propuesta expositiva se presenta renovada gracias al trabajo de digitalización de las imágenes. El montaje incluirá fotografías en diversos formatos, con el objetivo de equipararla con la pintura en su condición artística y material.
De esta manera, Circo Carioca no solo es un ejercicio de memoria visual, sino también una invitación a reflexionar sobre los cambios que ha tenido el oficio circense, la ciudad y la vida urbana.
